Hoy recogemos el trabajo, lo doblamos como un acordeón tal cual nos han enseñado para desplegarlo en casa perfecto, y lo metemos en la maleta. Queremos agradecer a todos los integrantes de este peculiar conjunto su acogida y amabilidad, para ello recogemos sus nombres y los plasmamos en aquella primera tela de seda que, aunque se descartó para la función, siempre se quedará sobre nosotros, protegiendo esta semana. Faltaban algunos el último día por diversos motivos que no vienen al caso. Y de nuevo la primera parte con ejercicios, ya se nota el cansancio de la semana hasta en la planta de los pies. Luego hemos avanzado en el montaje y por último hemos bailado el "O Fortuna" de Carl Orf hasta donde habíamos preparado. Impresionante . La próxima semana un nuevo grupo continuará ampliando la coreografía, aprovechando su segunda semana de vacaciones. Y desde mediados de octubre se dedicarán a ensayar todos juntos los fines de semana; se irán incorporand...
Después de cinco horas de duro trabajo decidimos seguir conociendo a la fascinante Paula Modershon Becker y nos encaminamos a Worpswede, un pueblecito cerca de Bremen muy relacionado desde principios del siglo XX con el arte. Aquí se instaló una comunidad de artistas entre los que se encontraban Paula y su marido Otto Modershon y algunos amigos como Clara Rilke -Wetshoff, Rainer María Rilke, su esposo, Heinrich Vogeler, Hans am Ende o Fritz Overbeck.Desde 1895 hasta hoy el lugar acoge a artistas y todo el espacio respira tranquilidad y armonía. Cuando llegamos ya eran las cinco de la tarde y, siguiendo costumbres alemanas, el pueblo empezaba a recogerse. Visitamos el Museo de la casa de los Modershon donde vivió y murió Paula, conociendo en este museo a otros pintores del expresionismo aleman como Vogeler o am Ende. Recorrimos luego las calles de Worpswede viendo numerosas tiendas con encanto y galerias de arte, pero todas cerradas pues eran ya las seis de l...
Comenzamos la sesión de hoy con un calentamiento muy duro. Durante algo más de una hora hemos realizado una suerte de ejercicios para preparar desde los dedos de los pies hasta el último cabello. Nosotras que no somos profesionales de la danza sufrimos, aunque allí muy pocos lo son y esa es otra de la magía que producen Amaya y Wilfred en su marmita: unos cuantos jóvenes, algunos padres, vecinos de cierta edad, niños muy niños, el cuarteto español, y los que todavía están por incorporarse que lo harán la próximo semana; todo ello sazonado con mucha paciencia, un toque de disciplina y su profesionalidad. Y un secreto: el libro mágico que como todo genio custodia sus ideas. Antes de pasar a ensamblar el trabajo que llevamos hecho, retomamos el tema de las identidades y cada uno ha dibujado-bailado su nombre con su cuerpo. Luego desplegamos las telas asiéndonos a sus bordes para que no salgan volando y nosotros detrás como Remedios la bella en Cien añ...
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