¿Cómo empezó todo? A primeros de septiembre, precipitadamente comenzamos a buscar vuelos y hoteles. Los vuelos a Bremen estaban por las nubes y probamos otras opciones. Vuelo a Hamburgo más tren, autocar, vuelo más coche... Después de un sinfín de combinaciones encontramos una solución asequible. En cuanto al hotel optamos por alojarnos cerca de donde desarrollamos las actividas. Y aquí estamos en un lugar tranquilo, tranquilo, tranquilo, tranquilísimo,donde las gotas del r ocío mañanero caen con discreción porque no tienen mucho sitio donde posarse.
Por fin, llegó el día de la Gara . Desde las 9 de la mañana los organizadores y alumnos ayudantes han estado ultimando los preparativos para la Gara que ha comenzado a las 10:30. Han sido casi 300 alumnos divididos en equipos de 4 componentes procedentes de varios institutos. Durante hora y media los chicos han ido resolviendo las 25 cuestiones. Una vez finalizado el tiempo hemos colaborado en la corrección. El acto final ha consistido en la puesta en escena de la obra sobre el Holocausto (que nosotras ya habíamos visto el jueves), el homenaje a una alumna del IIS Federico Caffè, y a dos vecinos del barrio: Álex Zanardi , ganador de tres oros paralímpicos, y Giorgio Calcaterra , tres veces campeón del mundo de maratón. Tras los homenajes ha comenzado la entrega de premios, en la que hemos colaborado. 1º Premio Gara 2º Premio Gara 3º Premio Gara La organización y funcionamiento de esta jornada nos ha parecido genial. ¡Enhorabuena C...
Después de cinco horas de duro trabajo decidimos seguir conociendo a la fascinante Paula Modershon Becker y nos encaminamos a Worpswede, un pueblecito cerca de Bremen muy relacionado desde principios del siglo XX con el arte. Aquí se instaló una comunidad de artistas entre los que se encontraban Paula y su marido Otto Modershon y algunos amigos como Clara Rilke -Wetshoff, Rainer María Rilke, su esposo, Heinrich Vogeler, Hans am Ende o Fritz Overbeck.Desde 1895 hasta hoy el lugar acoge a artistas y todo el espacio respira tranquilidad y armonía. Cuando llegamos ya eran las cinco de la tarde y, siguiendo costumbres alemanas, el pueblo empezaba a recogerse. Visitamos el Museo de la casa de los Modershon donde vivió y murió Paula, conociendo en este museo a otros pintores del expresionismo aleman como Vogeler o am Ende. Recorrimos luego las calles de Worpswede viendo numerosas tiendas con encanto y galerias de arte, pero todas cerradas pues eran ya las seis de l...
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